9 septiembre 2026

Ahora que hay agua, es cuando hay que gestionarla

Daniel Gutiérrez: «Hoy contamos con herramientas suficientes para adaptar el riego a cada situación concreta, pero eso no sirve de nada si no se trabaja con tiempo»

Agrojardín recuerda que la mejora de las reservas hídricas es el momento adecuado para revisar el riego, mejorar su eficiencia y mantener los hábitos adquiridos durante los años de sequía.

La situación hídrica ha mejorado respecto a los últimos años, pero disponer de más agua no significa que haya dejado de ser necesario cuidar cómo se utiliza. Precisamente ahora, cuando existe mayor disponibilidad y no se trabaja bajo la presión de las restricciones, es cuando se pueden tomar decisiones con tiempo para mejorar la gestión del riego.

Es el mensaje que Agrojardín viene defendiendo desde hace tiempo y que vuelve a cobrar actualidad después de que Acosol haya alertado de un incremento considerable del consumo de agua potable en la Costa del Sol Occidental respecto al año pasado.

La empresa pública ha puesto en marcha además una campaña para recordar la importancia de mantener un consumo responsable pese a la recuperación de las reservas. Entre sus recomendaciones presta especial atención al riego de jardines, zonas verdes y terrazas, con medidas como regar únicamente cuando sea necesario, hacerlo en las horas de menor evaporación, utilizar sistemas eficientes, revisar posibles fugas o ajustar los tiempos de riego.

Para Daniel Gutiérrez, técnico experto en riego y telegestión de Agrojardín, este escenario confirma una idea fundamental a la hora de gestionar las zonas verdes.

“Siempre hablamos de gestionar el agua cuando ya no hay agua, y ahí ya vamos tarde”, explica. “Es precisamente cuando los embalses están llenos cuando de verdad se puede trabajar bien: revisar sistemas, reducir pérdidas y aprender a utilizar mejor cada gota”.

Revisar el estado de las instalaciones, comprobar que cada zona recibe el agua que necesita, ajustar tiempos y horarios o detectar fugas permite reducir consumos innecesarios

Gestionar mejor antes de que vuelva a faltar

Una gestión eficiente del riego requiere planificación y seguimiento. Revisar el estado de las instalaciones, comprobar que cada zona recibe el agua que necesita, ajustar tiempos y horarios o detectar fugas y otros problemas permite reducir consumos innecesarios y mantener el jardín en buenas condiciones.

En Agrojardín, este trabajo forma parte de la gestión técnica de las zonas verdes. La compañía incorpora sistemas de riego eficiente y herramientas de telegestión que permiten conocer mejor el funcionamiento de las instalaciones y realizar ajustes atendiendo a las condiciones reales de cada espacio.

La información meteorológica, el estado del suelo o las necesidades de la vegetación ayudan a dejar atrás programaciones rígidas y avanzar hacia un riego más preciso. El control de las instalaciones permite también detectar incidencias, pérdidas de agua o problemas de presión y actuar antes de que se prolonguen en el tiempo.

“Hoy contamos con herramientas suficientes para adaptar el riego a cada situación concreta, pero eso no sirve de nada si no se trabaja con tiempo”, señala Gutiérrez. “La planificación y la inversión previa son fundamentales. En época de sequía todo son prisas y decisiones a corto plazo; cuando hay agua, en cambio, se pueden hacer las cosas con criterio”.

La tecnología es una parte de este proceso, pero no la única. La experiencia de los equipos de mantenimiento, el seguimiento del jardín y una correcta planificación permiten ajustar el riego a lo largo del año y evitar que la disponibilidad de agua se traduzca simplemente en un mayor consumo.

Los años de sequía han obligado a prestar mucha más atención a este recurso y han demostrado que es posible mantener zonas verdes de calidad haciendo un uso más preciso del agua. Para Agrojardín, la mejora de las reservas debería servir para consolidar ese aprendizaje y seguir avanzando en la misma dirección.

“La sequía no se arregla cuando llega, se evita con lo que haces antes”, concluye Daniel Gutiérrez.

Gestionar el agua cuando todavía está disponible permite anticiparse, mejorar las instalaciones y estar mejor preparados para futuros periodos de escasez. Ahora que hay agua es, precisamente, cuando más sentido tiene trabajar para utilizarla mejor.