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Plantas de bajo mantenimiento

Más allá de los cactus y sus propiedades de supervivencia, destacamos cuatro plantas que no requieren excesivas necesidades ni constantes cuidados. El mundo verde está lleno de especies que pueden acercarse a nuestro modo de vida y ya sea por falta de tiempo o desconocimiento, estas plantas ayudarán a que nuestro aprendizaje con la naturaleza comience con buen pie.

La planta araña

La Chlorophytum comosum o comúnmente conocida como la planta araña es una especie con forma de roseta central de la que nacen hojas largas y espigadas. Las plantas arañas purifican el aire de monóxido de carbono y viven durante décadas en casi cualquier condición. Los esquejes son fáciles de transplantar ya sea para poner en agua o en el suelo con el objetivo de cultivar una nueva planta. Con luz indirecta, abono cada dos meses y un riego que permita tener la tierra húmeda pero no encharcada la planta araña vivirá por muchos años.

La sansevieria

Probablemente la mejor especie para principiantes con en el mundo verde porque sus necesidades son mínima. La adaptación de esta planta a cualquier clima y a las condiciones de interior o exterior la hace extraordinaria además de que encaja en las tendencias de decoración. Con el característico borde amarillo al rededor de sus hojas, su principal requerimiento es que no inundarla de agua, solo un riego cada dos semanas, y permitir que la maceta drene.

La aspidistra

La Aspidistra elatior son plantas indestructibles que crecen con pausa pero sin prisa, asegúrate de adquirirlas en un tamaño que desees, las hay de diferentes alturas y diámetros. Una de sus características -y justifica que estén en este artículo- es que pueden crecer donde otras especies no podrían sobrevivir por ausencia de luz o falta de humedad. Es una auténtica superviviente y su riego se basa en esperar que la tierra se seque entre un riego y otro.

El aloe vera

En el clima mediterráneo el aloe vera disfruta de sus mejores condiciones, abundante cantidad de sol, espacio en la maceta y buen drenaje porque no soporta bien la humedad. El riego si es en maceta es una vez al mes en invierno, dos en primavera y una vez por semana en verano. Con tan solo cambiar la maceta cada año y añadir fertilizante para que el desarrollo sea el correcto será más que suficiente. Probablemente sabrás que el aloe tiene propiedades curativas e hidratantes para la piel que se desprenden del gel untoso dentro de sus hojas.