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Huertos orgánicos urbanos, qué tener en cuenta.

El cultivo de productos ecológicos no es sólo una moda, permite al que lo realiza promover de forma modesta el interés por la ecoeficiencia y el consumo responsable. La no utilización de productos químicos y fitosanitarios no considerados ecológicos, y la explotación de pequeños cultivos que evitan la posible contaminación generada por la industria agraria de grandes explotaciones, hace del cultivo ecológico una opción también para el consumo en nuestros hogares de algo tan básico cómo por ejemplo las verduras y hortalizas presentes en la mayoría de las recetas de nuestra querida dieta mediterránea.

Qué implican los cultivos orgánicos.

A la hora de crear nuestro propio huerto urbano ecológico debemos tener en cuenta que no podemos utilizar ningún tipo de fitosanitario, lo que implica utilizar abonos naturales.

Los restos de otras verduras u hortalizas, estiércol o restos de comida como fruta y cáscaras de huevos pueden ser utilizados como compost orgánico, generando así nuestro propio abono casero mediante un compost orgánico.

Qué hacer para que no se contaminen nuestros huertos urbanos.

Si nuestro pequeño huerto se encuentra ubicado en una población dónde podrían existir niveles de contaminación elevados tendremos que considerarlo a la hora de cultivar nuestro huerto urbano. Estudios recientes en grandes ciudades europeas como Berlín han demostrado que las frutas y verduras cultivadas en huertos urbanos contienen una alta cantidad de plomo debido a la contaminación. Evitar esto es extremadamente complicado, y es por ello que los expertos recomiendan que aquellas verduras y hortalizas cultivadas bajo el suelo sean acompañadas de otras plantas en superficie que puedan servir de barrera natural. En el caso de frutas, evitaremos siempre utilizar la piel de estos alimentos.

Si además utilizamos un compost orgánico existen muchas posibilidades de que pueda albergar algún tipo de bacteria si durante su proceso de elaboración no hemos tomado las medidas adecuadas.

Alternativas orgánicas y seguras, los abonos orgánicos.

Los abonos  de tipo ecológico son, por ejemplo, el estiércol animal, los desechos de vaca, caballo, cerdo, caprino o gallinácea. También el humus de lombriz y los abonos verdes, que surge de la siembra de plantas ricas en nitrógeno, como las leguminosas, que posteriormente a su cultivo son extraídas y añadidas a la tierra. Otro abono orgánico que puede ser utilizado es aquel que proviene de las deyecciones de aves o murciélagos. Este tipo de abono es conocido en muchas ocasiones como Guano.

Otro compuesto que podemos utilizar como abono orgánico son las cenizas de árboles y plantas.

En el mercado podremos encontrar una gran variedad de abonos orgánicos como alternativa a la tarea de crear nuestro propio compost natural. Para el cultivo podemos utilizar semillas que también podrían ser ecológicas y que encontraremos en Agrojardín, el punto de venta Garden Center de confianza.