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4 claves para construir tu propio jardín vertical

Llenar el espacio del hogar de vegetación, tanto con plantas de interior como de exterior, aporta múltiples beneficios emocionales y de salud. En este artículo te daremos 4 claves para construir tu propio jardín vertical. Se trata de una disposición vegetal en paralelo a una pared, una sencilla instalación que en las ciudades consigue minimizar los gastos y embellecer y “ecologizar” rincones.

La originalidad de un jardín vertical aporta decoración y permite adornar las estancias sin necesitar demasiado espacio. Quizás pienses que sea una tarea complicada, pero nada más lejos de la realidad, con los materiales adecuados y un poco de tiempo conseguirás un decorado que no dejará indiferente a ninguna visita, que disfrutarás cada día y al que no tendrás que dedicarle demasiados cuidados por la facilidad de mantenimiento que tiene.

1. Herramientas y materiales necesarios

Los materiales necesarios para la creación e instalación de un jardín vertical dependerán, entre otros factores, de tu destreza para las manualidades, el tiempo del que dispongas, el dinero y tus gustos a la hora de decantarte por un tipo de jardín vertical u otro. En cualquier caso, en este artículo te vamos a ofrecer las alternativas más económicas para que puedas hacerlo en casa sin necesidad de ayuda profesional o una inversión muy elevada de dinero.

– Materiales de vidrio o plástico

En este DIY (Do it for yourself, “hazlo tú mismo”) podrás utilizar botellas o tarros de vidrio reciclados de recipientes de comida o bebida que nos hagan las veces de maceteros, y podrás disponerlo en vertical o ladeado para conseguir un efecto óptico diferente. Aquí hay que dar rienda suelta a la imaginación; puedes colgarlo con cuerdas en diferentes alturas o colocarlos en un tablón ayudados de un enganche metálico. También puedes utilizar botellas de plástico con una abertura en el medio y disponerlas en una especie de escalera uniendo varias botellas en vertical. No te asustes si al principio no queda estético ya que la utilización de botellas de plástico con plantas trepadoras y colgantes hará que el envase acabe por desaparecer entre la vegetación.

– Palets y cañerías

Como puedes ver, los materiales necesarios están al alcance de tu mano o de una forma fácil y económica. Una muy buena opción es la utilización de palets ya que, por la propia orientación de los tablones, nos permite rellenar los huecos con plantas y que algunas puedan crecer hacia abajo dando una sensación muy armónica. Para ello puedes envolver la parte de la base, los laterales y la parte trasera de lona plástica de jardinería ayudándote de grapas o clavos. El siguiente paso es rellenar de tierra y disponer las plantas en los huecos que quedan teniendo en cuenta el crecimiento que cada planta presentará con el tiempo. La utilización de cañerías a las que previamente le hemos realizado aperturas en forma redonda y de manera ordenada en fila hacia abajo, es también una técnica viable y muy eficiente para conseguir un jardín vertical de forma divertida.

– Fieltros y telas metálicas

Otra alternativa para conseguir tu jardín vertical hecho por ti mismo, es la utilización de materiales textiles como el fieltro en forma de bolsillos en los que depositar las plantas, el material podrás comprarlo en tiendas especializadas en jardinería; una opción sencilla y muy asequible. Otra técnica es la utilización de telas metálicas con huecos lo suficientemente grandes como para colocar las plantas y que crezcan en vertical. Lo más fácil es conseguir que plantas trepadoras como helechos o hiedras envuelvan la tela en su totalidad o en caso contrario, si quieres un jardín vertical como tal, tendrás que construir un marco con fondo en el que colocar la tierra.

2. Diseño y planificación

Una vez que tienes elegida la técnica, es muy importante que te pares a pensar en cuestiones tan relevantes como el tipo de plantas que quieres tener – de interior o de exterior –, el efecto que quieres conseguir, la colorimetría que quieres alcanzar –monocromo, con matices o multicolor– y la cantidad de tiempo y de cuidados que puedes invertir. Aquí tienes un mundo de opciones y singularidades, la visita a viveros y contar con la experiencia de personal especializado serán la clave para que tu jardín vertical sea el idóneo.

3. Cuidados y mantenimiento

Como ya te hemos adelantado, el cuidado y mantenimiento de tu jardín vertical dependerá de muchas variables como el tipo de plantas, ya sea por ser de interior o de exterior, así como de la dureza de la propia planta en cuanto a regularidad de riego y exposición solar. En general, lo ideal es que esté en una zona luminosa y la utilización de un riego por goteo, de otra forma, la mejor técnica es echar el agua desde arriba cuidando que todas las raíces de las diferentes plantas lleguen a hidratarse.

4. No lo descuides, piensa en los beneficios

Si la idea de tener la obligación de cuidar regularmente tu jardín vertical te echa para atrás, piensa en los beneficios que te aportará en tu día a día. Puntos a su favor, como la reducción de la temperatura en época estival, el bajo consumo de agua que presenta por la distribución en circuito o que actúa como aislante acústico y atrapa el polvo de las estancias son algunas de las ventajas de este tipo de arquitectura vegetal. Además, en una zona de trabajo ayuda al rendimiento y a la reducción de estrés y aporta beneficios emocionales como el efecto calmante y regulador del estado de ánimo que aporta la limpieza del aire que éstos organismos vivos producen.